¿Por qué no me siento a gusto con mi cuerpo?

Piensa sinceramente en todas las veces que te has mirado al espejo a lo largo de tu vida y que hayas sentido que no te gusta lo que ves. Cuántas veces en el probador de una tienda, cuántas veces al abrir alguna revista o viendo publicidad en televisión.

Querer poner, quitar, cambiar o arreglar distintas partes de nuestro físico es muy común. Pero, ¿por qué motivo? En ocasiones tenemos la certeza que nuestra valía y éxito personal viene determinado por nuestro aspecto físico. De tal forma que si no encajamos en los estándares sociales de belleza, sentiremos que somos un fracaso o que tenemos poco valor.

Llegados a este punto, resulta interesante profundizar más en los motivos que nos llevan inconscientemente a despreciar nuestro propio cuerpo y qué podemos hacer al respecto.

A día de hoy, se sigue contando con un ideal de belleza que es irreal e inalcanzable, a pesar de que algunas firmas de moda empiezan a contar con modelos para publicidad que representan a las “mujeres reales” y que es más fácil encontrar variedad de tallas en las tiendas de ropa. Ese canon de belleza en realidad son una serie de características únicas e impuestas que no dan cabida a toda la diversidad de cuerpos que existen, y aún así resulta aceptado.

Por otra parte, la presión social también se hace insoportable desde el momento en que en edad escolar, se excluye y rechaza a quien es “diferente”. Estos factores nos llevan a crecer aprendiendo a rechazar nuestros cuerpos y sentirlos poco dignos de ser admirados. Esa percepción errónea sobre la realidad, nos lleva a desarrollar unas distorsiones cognitivas que no llevan a equívoco sobre el mundo que nos rodea, sobre los demás y sobre nosotr@s mism@s que sin embargo damos por ciertas y no solemos cuestionar. Como por ejemplo, dar por hecho que si no se encaja en el canon preconcebido, no podemos vestir según qué prenda.

Por supuesto también, estas creencias tan rígidas, nos llevarán a un pensamiento muy poco flexible donde focalizaremos la atención en aquellos aspectos personales que menos nos gustan, percibiéndolos así como más negativos aún, y llevándonos a realizar más comparaciones injustas con personas que sí se adecuan a ese ideal de belleza. Todo esto, lo único que conseguirá será que nos sintamos cada vez peor en nuestro cuerpo.

Cuerpo interior

 

En primer lugar, hay que cambiar el foco de atención hacia lo positivo: aquellas cualidades y aspectos positivos que nos hacen únicos e irrepetibles.

En segundo lugar, hay que trabajar por flexibilizar en pensamiento, separando nuestra valía personal de la imagen corporal.

En tercer lugar, toca trabajar para aceptar nuestro cuerpo tal y como es. Sólo se puede sanar, desde la aceptación incondicional.

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