Los efectos dañinos de la MASCULINIDAD TÓXICA

Hay un tipo de masculinidad que es peligrosa tanto para niños como hombres, aquella ligada a la ideología asociada tradicionalmente a conceptos como: la competitividad, la agresión, la anti-feminidad, la búsqueda de riesgo, la evitación de las muestras de debilidad, etcétera.

Esta masculinidad tóxica, limita el desarrollo saludable a nivel psicológico de los hombres, aumenta el conflicto con el rol de género, favorece la represión emocional, inhibe sus estrategias de afrontamiento, e influye negativamente en su salud.

¿Por qué la salud se ve afectada? Porque desde su proceso de socialización durante la infancia, crecen enmascarando el sufrimiento emocional, desarrollan comportamientos más agresivos o arriesgados, no buscan ayudan y adoptan hábitos nocivos de salud.

Es decir, esta ideología lleva a la población masculina a un aumento de conductas de riesgo, como por ejemplo el consumo de sustancias, y les incita hacia todo tipo de violencia en general: homofobia, acoso sexual, intimidación…

Parecerá una exageración, pero no lo es. En el ejercicio de la Psicología Clínica, los hombres reciben menos el diagnóstico de depresión, debido al estereotipo ligado a la masculinidad. Esto conlleva irremediablemente que no reciban tratamiento y que la tasa de suicidio sea hasta 4 veces mayor en hombres que en mujeres.

De la misma manera sucede que el comportamiento violento, como los homicidios y la violencia doméstica, es mucho más probable en hombres que en mujeres, lo cual también pone de manifiesta la influencia de esta masculinidad.

MASCULINIDAD

Por todo ello, es necesario educarles en la promoción de hábitos saludables y ayudarles a identificar los rasgos dañinos relacionados con la masculinidad tradicional (violencia, sexismo, etcétera) para que sean capaces de desarrollar un pensamiento flexible, abierto y tolerante, que reconozca los aspectos potencialmente positivos que tienen, como son la capacidad de liderazgo y el valor.

Ojalá en algún momento, ningún hombre sea sometido a esta ideología de masculinidad tradicional y disfrutar de la sexualidad, de la pareja y de la paternidad de una manera más saludable y libres de toda influencia estereotipada que les resulte nociva.

Los hombres también son emocionales, son adaptables y pueden implicarse activamente en todos los ámbitos si están fuera de estos estereotipos. El resultado de este cambio iría más allá de su mejoría en cuanto a salud mental y física, del que no solamente se beneficiaría la población masculina, porque en realidad se cambiaría el mundo.