El cáncer constituye una de las principales causas de mortalidad en todo el mundo. Según las cifras de la Sociedad Española de Medicina Médica, en los últimos años se ha registrado un incremento de casos a nivel mundial, pasando de 14 millones estimados en el año 2012 a 18,1 millones en 2018. En esta línea, se prevé a nivel global, que las cifras sigan aumentando.

¿A quién no le da miedo conocer estas estimaciones?

Se sabe que este aumento guarda una probable relación con el aumento de la población y su consecuente envejecimiento, pero también a otros factores como el consumo de alcohol, de tabaco, la obesidad y/o el sedentarismo.

La recepción de un diagnóstico de esta índole se percibe como un evento catastrófico y supone un gran impacto a nivel psicológico, tanto para la persona afectada, como para sus familiares y entorno más cercano. Además, influenciará en gran medida a la evolución del paciente.

Un cáncer llega de repente para cambiar totalmente la rutina cotidiana e implica hacerle frente a multitud de acontecimientos estresantes: no sólo el diagnóstico, sino el tratamiento, los efectos secundarios, las posibles recaídas, la incertidumbre…. Y ponen a prueba los recursos adaptativos de la persona.

 

Es evidente que todo este proceso, conlleva un altísimo nivel de sufrimiento psicológico que se traduce en síntomas de ansiedad, depresión y malestar emocional.

La depresión afecta a más del 10% de los pacientes. Además se estima que alrededor del 40 % de los cuidadores y cuidadoras de esos pacientes oncológicos, también padece depresión y ansiedad, el 53% experimenta fatiga moderada-severa y hasta el 95% se ven afectad@s por trastornos del sueño.

La Psico-oncología implica una mejora en el bienestar psicológico y en la calidad de vida de los pacientes oncológicos, y una reducción de los niveles de malestar emocional y de la sintomatología de ansiedad y depresión con diferentes enfoques: terapia cognitivo-conductual, psicoeducación, técnicas de relajación y la terapia de aceptación y compromiso. Así como nuevas terapias como el mindfulness o atención plena.

En mi caso, además tengo formación específica en Counselling, gracias a un Máster de Psicología Clínica y de Salud que cursé en Valencia, que es una herramienta terapéutica que sirve para “mimar” la relación de acompañamiento al paciente.

El Counselling una práctica de asesoramiento que consiste en explorar la subjetividad del paciente, para ayudar al paciente en la toma de decisiones complicadas para su salud. El objetivo es maximizar su competencia, con el menor coste emocional posible. Para ello como terapeuta, parto de tres habilidades básicas: la acogida, la presencia y la compasión.

Psicooncologia

 

Si un paciente se encuentra ante un proceso de enfermedad oncológica y decide iniciar un proceso de psicoterapia, desde el modelo deliberativo en que se basa el Counselling, se trabajaría su gestión emocional, su contención y soporte emocional y se le darían estrategias para una comunicación eficaz hacia la solución de problemas.

Gracias a este enfoque de terapia, el paciente se sentirá responsable de sus decisiones y no dejará las riendas de su enfermedad en manos de profesionales que no se pararán a preguntarle qué necesita o le preocupa, sino que se movilizará hacia el cambio, logrando que este perdure en el tiempo y cuidando su actitud ante la enfermedad.