Alerta: Consumo de Pornografía en Menores

La edad media en la que los jóvenes se inician en el consumo de la pornografía son los 14 años, y los 16 en las mujeres. Y sin embargo, se estima que al menos 1 de cada 4 ha comenzado a visualizar este tipo de material antes de los 13 y que la edad de iniciación se adelanta en muchos casos a los 8 años, por el acceso a las pantallas y las búsquedas en internet.

Pero, ¿hasta qué punto la nueva pornografía está relacionada con los cambios observados en cuanto a hábitos sexuales y las formas de relacionarse entre nuestros adolescentes? Esto es, en las conductas que reproducen estereotipos de género, patrones de desigualdad entre chicos y chicas, el retorno del amor romántico, las dificultades para detectar violencia de control, la ritualización de las relaciones sexuales, entre otras.

Algunos estudios nos muestran que los adolescentes españoles son grandes consumidores de pornografía, entre los 14 y los 17 años, suelen ver regularmente porno en internet. Esta realidad conduce a que no suelen consultar a ningún adulto (únicamente un 25% de ell@s ha acudido a sus progenitores u otros adultos), porque para ellos internet les aporta respuestas “satisfactorias” para resolver sus inquietudes.

La realidad es que tanto chicos como chicas, conocen el sexo a través del consumo sin medida de vídeos de pocos segundos de duración, imágenes donde no hay comunicación, ni afectividad ni intimidad, de naturaleza sexista o vejatoria y que usan para masturbarse, por curiosidad o para aprender.

Y lo preocupante es que la pornografía confirme los roles sexuales que ofrecen una imagen muy estereotipada y errónea, incluyendo una cosificación de la mujer y situaciones de alto riesgo y violencia de todo tipo. Todo esto puede influir en las expectativas y actitudes hacia sus prácticas sexuales, siendo imprevisibles las consecuencias a medio y largo plazo. Aunque se observa que el impacto es mayor entre la población masculina, en cuanto a las consecuencias negativas sobre las relaciones de pareja.

 

Una de las posibles consecuencias negativas a la exposición a la pornografía, es que puede llevarles a emular las prácticas que han observado, incluyendo conductas como sexo sin consentimiento, actividades violentas e ilegales, prácticas sexuales de riesgo a través de internet como el ciberacoso, etcétera .. A su vez, puede fomentar la prostitución como un medio para dar salida a conductas no practicables de forma consensuada dentro de la pareja.

Queda claro que la educación sexual en las aulas, es igual de importante que puedan ser las matemáticas, pero en nuestro sistema educativo sigue siendo un reto. Está demostrado que si los adolescentes que consumen pornografía, tienen claras sus convicciones sobre lo que es tener sexo seguro, igualitario, consensuado, prevención de SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual, el riesgo no resulta ser tan problemático.

Porno en menores

 

La solución no pasa por prohibir la conexión a las redes, ni censurando, sino promocionando un uso adecuado sobre cómo conectarse, asesorando sobre educación sexual y afectivo y creando la capacidad crítica que necesitan para entender qué significa la pornografía.

Las relaciones intrafamiliares y las amistades son clave en el desarrollo de los estilos de vida de los adolescentes y su desarrollo tanto social como emocional. El estilo parental y el tipo de comunicación en la familia, modera la modalidad de consumo y el impacto que tiene internet en los adolescentes.